miércoles, 19 de enero de 2011

La publicidad de Spotify como tortura matutina

Que bien sienta despertarse un día cualquiera por la mañana a la hora que te de la más absoluta gana.

Eso pensé la otra mañana cuando mis ojos se abrieron de manera espontánea sin necesidad de un despertador que me taladre sin compasión. Me incliné un poco, encendí mi ordenador y puse algo de música tranquila con Spotify. Tras unos minutos de bienestar supremo en la cama escuchando música postdespertado, un acontecimiento horripilante sucedió. El karma arremetió contra mí con un brutal y aterrador anuncio del nuevo álbum de Cuarto Milenio, ese popular programa de Cuatro sobre fenómenos paranormales presentado por Iker Jiménez. Entre las canciones que sonaron en esos breves instantes, se encuentra la famosa banda sonora de la película El exorcista. Lo que parecía una magnífica entrada de día, acabo convirtiéndome en un ser agresivo durante unos minutos, fue una sensación comparable a la de un coitus interruptus, salvando las distancias, lógicamente.

Eso me llevó a pensar que los señores de Spotify deberían hacerse mirar el tema de los anuncios en su software. El hecho de tener en su poder los datos de los gustos musicales de todos y cada uno de sus usuarios debería ser de provecho para ellos. Sin embargo, en vez de usar esos datos para reproducir anuncios para targets específicos, se dedican a bombardearnos y torturarnos cruelmente con anuncios que no nos interesan en absoluto. Personalmente, personajes que antes me provocaban indiferencia, ahora me dan grima con tan solo oír su voz.  Y sí, hablo de Melendi y sobretodo de CARLOS BAUTE (que ahora encima se han unido para luchar contra nuestra integridad emocional promocionando el álbum "Ñ"). Pienso que estos anuncios, a parte de ser cargantes y desgastar sus singles principales, hacen que la imagen de estos "artistas" se vea seriamente perjudicada, al menos para mí...

Espero que solucionen rápido el asunto y pueda despertarme cada día con esa felicidad despreocupada que me caracteriza.

Saludos avinagrados.

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