En esta ocasión se hablaba sobre aquellas personas que no poseen televisor en casa y propagan orgullosamente su postura en contra de este electrodoméstico entre amigos y conocidos (en el artículo no se mencionan personas del sexo opuesto, aunque estoy plenamente convencido que se trataría del 90% de receptores de esta información). Sin embargo, estas personas que dicen no tener televisor son grandes consumidores de contenido audiovisual creado especialmente para la televisión, pero es más cool verlo por Internet y en versión original.
Esto me ha llevado a pensar en la imagen que quiere transmitir cada uno de sí mismo y todo lo que quiere ocultar a los demás. En muchas ocasiones se habla de telebasura como el ejemplo perfecto de incultura audiovisual, y es muy común escuchar entre la gente el clásico "sé lo que es pero no lo miro" cuando se habla de este tipo de programas. No quiero hablar sobre qué se considera telebasura y qué no, ya que las audiencias, por muy discutible que sea su fiabilidad, ahí están. También existen muchos defensores de este tipo de programas que lo consideran tan solo una manera más de entretenerse sin hacer un uso excesivo de la capacidad intelectual de un individuo.
Y digo yo... si tanto se habla de la falta de cultura en este país, los recortes en educación y cultura (aunque eso es otro tema) y la insistencia de las cadenas privadas en proporcionar este tipo de contenidos a la población, ¿por qué no se hace algo para solucionarlo?
Existen multitud de campañas de publicidad que tratan de concienciar a la ciudadanía para que haga o deje de hacer cosas que pueden ser perjudiciales para ellos mismos, para los demás, para el entorno o para el propio estado. ¿Por qué no se emplea el mismo método para incentivar a consumir contenido de carácter cultural? Lo sé, suena utópico y, aunque en algún momento se pudiera realizar algo similar a lo largo de la historia, sería extremadamente complicado conseguir un éxito masivo.
Esto me ha llevado a pensar en cómo sería esa campaña, ¿cómo conseguir reeducar a millones de personas que han sido manipulados por el big brother durante tantos años? La única solución que se me ha pasado por la cabeza ha sido la de castigarlos. No solo castigarlos, también ridiculizarlos. Que se sientan mal haciendo lo que hacen y que sean ellos los que se den cuenta que tienen que cambiar. ¿Sería posible crear una atmósfera tan radical donde ver este tipo de programas pueda exponerte al ridículo social? Como el porno, pero sin verlo de verdad.
Como no soy muy fan de añadir frase célebres de personajes que no conozco personalmente, citaré a Jacob, el simpático guía que nos acompañó durante nuestra visita a Berlín:
"Señores, saquen vuestras propias conclusiones." Jacob.
Saludos avinagrados.
